|
|
Enfermedades Olvidadas - Enfermedad de Chagas |
|
 |
|
Introducción
La Tripanosomiasis americana, o enfermedad de Chagas, como fue llamada por el
médico brasileño que la describió a principios del siglo XX, está presente en
17 países de América Central y América del Sur. De México a Chile, amenaza un
cuarto de la población de América Latina. Se estima que 18 millones de personas
convivan con el parásito en la sangre y aproximadamente 100 millones de
personas estén bajo riesgo de infección en 21 países de América del Sur y
Central. En Honduras, por ejemplo, un millón y 800 mil personas habitan áreas
endémicas, y se supone que 300 mil estén infectadas por la enfermedad. Los
individuos más afectados por la enfermedad de Chagas viven en condiciones de
pobreza en regiones rurales cuyas viviendas son de construcción precaria y se
transforman en el hábitat ideal para los insectos. La enfermedad de Chagas mata
aproximadamente 50 mil personas todos los años en el continente americano y es
la tercera enfermedad tropical más propagada, después de la malaria y
esquistosomosis.
Causa
La enfermedad de Chagas, o Tripanosomiasis americana, es provocada por el
parásito Trypanosoma cruzi, y transmitido a los humanos y a otros mamíferos a
través de un agente transmisor, un insecto del tipo hematófago (triatomineos),
denominado Vinchuca en algunos países. Otras formas de contaminación son las
transfusiones de sangre infectada y también de madre a hijo, durante el
embarazo o lactancia. Estos insectos viven en las paredes, techos de chozas y
viviendas de adobe, que habitualmente se encuentran en regiones rurales y
barrios pobres de toda América Latina y América Central. Al picar, el insecto
infectado deposita sus excrementos sobre la piel de la persona, transformando
el local en la puerta de entrada del parásito que, de esta forma, penetra en la
corriente sanguínea.
Síntomas
La picada del insecto raramente es visible o dolorosa y durante la fase aguda
solamente los niños suelen presentar síntomas, como fiebre, hinchazón del
rostro o del local de la picada, aumento y dolor de las glándulas linfáticas,
mega esófago y megacolon. En la población adulta, la gran mayoría de los
pacientes permanece asintomática y sin conocimiento de su enfermedad. Tan solo
1% de los casos agudos se diagnostican, lo que posibilita que el parásito sea
capaz de multiplicarse en el cuerpo del huésped durante años e inclusive
décadas sin que el enfermo sepa que está infectado. En aproximadamente un
tercio de las infecciones agudas hay una evolución para las formas crónicas que
se desarrollan 10 o 20 años después. Cuando la fase crónica empieza
generalmente es tarde para el tratamiento. Los síntomas; cardiopatías o
disfunciones del estómago, del colon y del esófago pueden resultar
irreversibles. Los pacientes se enferman cada vez más y pueden morir
súbitamente por insuficiencia cardiaca. La expectativa de vida disminuye
aproximadamente nueve años. Por lo tanto, es de vital importancia desarrollar
nuevos métodos para detectar la enfermedad de Chagas en su fase inicial.
Distribución
La enfermedad de Chagas afecta prácticamente toda América Latina. Desde México
hasta Chile, pasando por América Central y otros territorios.
 |
| Mapa mundial de la enfermedad de
Chagas, 1996 |
Tratamiento
El Nifurtimox y el Benznidozol, son los dos únicos medicamentos que existen
para el tratamiento de la enfermedad de Chagas. Ninguno se considera el
medicamento ideal a causa de una serie de restricciones
(a) baja eficacia en la fase crónica de la enfermedad.
(b) significativas variaciones regionales en la eficacia, a causa de la
resistencia provocada por los medicamentos.
(c) altas tasas de abandono del tratamiento debido a los efectos colaterales
provocados por los medicamentos.
(d) tratamientos muy extensos (30 a 60 días)
(e) necesidad de acompañamiento y supervisión médica especial. En los países
pobres, donde no es posible que se establezcan programas de detección masivos y
el tratamiento es muy caro, los menores de 12 años son, generalmente, los
únicos que reciben asistencia. Los niños tienen una oportunidad mayor de
beneficiarse con el tratamiento porque tienen menos posibilidades de
desarrollar lesiones crónicas.
Actualmente, hay poquísimos estudios en desarrollo de búsqueda e investigación
de medicamentos menos tóxicos y más eficaces para el tratamiento de pacientes
con la enfermedad de Chagas, de todas las edades.
Prevención
Los programas de control de vectores son caros y no presentan una respuesta
adecuada para la crisis médica y socioeconómica que la enfermedad de Chagas
provoca en muchos países de América Latina. La prevención ideal consistiría en
la mejora de las condiciones de las poblaciones de riesgo. La enfermedad de
Chagas impide el desarrollo económico de los países de América Latina y causa
serias deficiencias y mortalidad, fundamentalmente en adultos jóvenes que están
en el auge de sus vidas productivas y no pueden tratarse con los medicamentos
existentes.
|
|