Introducción
Causas
Síntomas
Distribución
Tratamientos actuales
Prevención
Enfermedades Olvidadas - Leismaniasis
Introducción

Leismaniasis cutánea y mucocutánea y Leismaniasis visceral o Kala-azar

La leismaniasis cutánea es la forma de la enfermedad que afecta la piel, cusa úlceras en el rostro, en los brazos y piernas. La evolución de esta dolencia, conduce a serias deficiencias físicas y problemas sociales. La leismaniasis mucocutánea, siempre es consecuencia de la forma cutánea, también produce úlceras y provoca la destrucción de las membranas mucosas y de los tejidos de la nariz, boca y garganta. Puede resultar en muerte por infección secundaria de las vías respiratorias. Las leismaniasis cutánea y mucocutánea se diseminaron en América Latina desde la época de los Incas: las máscaras fúnebres sin la nariz son la muestra de la presencia de la enfermedad “que come la carne”. El Perú es uno de los países más afectados por la leismaniasis cutánea y mucocutánea. Bolivia, el Brasil y el Perú suman 90% de los casos mundiales. El número de personas infectadas aumentó considerablemente desde el inicio de los años 80 y acompaña la migración estacional de agricultores en gran escala

Sin embargo, la forma más peligrosa de la enfermedad es la Leismaniasis visceral o Kala-azar . Si no se trata, es fatal, los síntomas incluyen fiebre, pérdida de peso y aumento anormal del hígado y del bazo. La mayoría de las personas de los países centrales nunca escuchó hablar de esta enfermedad, pero es común en el Brasil, en la India, en Nepal y en algunas partes de África Central, donde se la conoce por desbastar poblaciones y ciudades enteras. El Kala-azar algunas veces es visto como una infección paralela en pacientes con HIV/SIDA.

Las leismaniasis son causadas por un parásito microscópico denominado Leismania, y trasmitido por la picadura de mosquitos. Aproximadamente, treinta especies de insectos pueden transportar el parásito que, a su vez, les fue transmitido por animales domésticos o silvestres infectados, como roedores y perros.


Leismaniasis visceral o Kala -azar


Causas
En Asia y en el leste de África, la Leismaniasis visceral o Kala-azar se disemina entre las personas por la picadura de un mosquito ( Lutzomya ssp ) que carga el parásito Leismania donovani . El parásito se multiplica en el cuerpo de la víctima, e invade el sistema inmunológico. Sin embargo, no todos los individuos infectados desarrollan la enfermedad. Esto suele ocurrir si el sistema inmunológico está debilitado por desnutrición o por otra enfermedad, como el HIV/SIDA.


Síntomas
Es bastante común, que los individuos infectados permanezcan asintomáticos y existen evidencias que el número de infecciones asintomáticas supere el de las infecciones sintomáticas. Se estima que solamente el 30% de los casos es notificado y que millones de nuevas infecciones por año permanecen sin registro.

Es difícil diagnosticar el Kala-azar porque los primeros síntomas se parecen al de otras enfermedades tropicales más comunes, como la malaria, ya que también presenta aumento de abdomen, hinchazón de bazo y de hígado, además de fiebre diarrea y anorexia. La forma actual más confiable de diagnóstico en los países africanos es la aspiración del bazo, sin embargo este procedimiento es demasiado invasivo y se adapta muy poco a ambientes en áreas distantes sin estructura médica permanente.


Distribución
El Kala-azar, hoy persiste en áreas muy pobres, remotas y a veces políticamente inestables, para donde es muy difícil llevar asistencia médica. Los pacientes tienen poco acceso a medicamentos con precios accesibles y a medidas preventivas. La enfermedad es endémica en 88 países, donde 350 millones de personas están bajo riesgo de infección. Casi la totalidad de los 500 millones de nuevos casos anuales de epidemias recurrentes, provienen de áreas rurales del continente hindú (India, Nepal, Bangladesh), Brasil y Sudán.

Distribución mundial del Kala-azar ( Leismaniasis visceral), 1997



Tratamientos actuales
Los medicamentos más usados contra el Kala-azar están basados en compuestos derivados de antimonio pentavalente ( estibogluconato sódico y antimoniato de meglumina) que tienen un papel fundamental en la terapia mundial desde hace más de 70 años. Sin embargo, el tratamiento es doloroso, porque los medicamentos son inyectables y también provocan efectos colaterales tóxicos que pueden ser fatales. Además, en algunas regiones de la India ya no son eficaces. Existen otros remedios alternativos, que por otro lado, tienen algunas restricciones.

  • AmBisome®. La Anfotericina B, es un medicamento inyectable que no requiere mucho tiempo de tratamiento (como máximo 10 días), los pacientes se reponen algunas horas después de la primera dosis y no presenta efectos colaterales. La desventaja es que existe solamente un fabricante y es sumamente caro. Actualmente, el mejor precio ofrecido varia de US$ 1.500 a 2.400 por tratamiento, lo que está fuera del alcance de la gran mayoría de los pacientes.

  • Miltefosina. A mediados de los años 90, se descubrió que este medicamento de uso oncológico era eficaz contra el Kala-azar. Es el primer medicamento de uso oral para tratar la enfermedad, pero tiene licencia de uso solamente en la India. La desventaja es que el tratamiento dura cuatro semanas y tiene restricciones de uso para gestantes y niños.

  • Paromomicina. La eficacia de este antiguo antibiótico contra o Kala-azar se descubrió casualmente en 1960. Pero el medicamento quedó parado en el pipeline de investigación porque no "era capaz de generar mucho dinero". Además, su fórmula actual no tiene licencia para uso en ningún lugar del mundo. El TDR/OMS y el Institute of One World Health (IOWH) están trabajando para lograr licenciar el medicamento en la India.


    Prevención
    Una forma de controlar el Kala-azar es, evidentemente, a través de una prevención eficaz. Sin embargo, los programas de control de vectores han sido casi siempre infructíferos, insustentables o sencillamente muy caros. Los programas actuales envuelven el rociado de insecticidas residuales en las residencias y la exterminación de los perros. Nuevas ideas, como la utilización de mosquiteras y el uso de collares para perros impregnados con insecticida, parecen tener éxito.
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