Introducción
Causa
Síntomas
Distribución
Tratamiento
Prevención
Enfermedades Olvidadas - Malaria
Introducción
La malaria afecta más de 100 países y amenaza 40% de la población mundial. Casi 500 millones de personas se infectan cada año y casi 2 millones mueren de esta enfermedad. La mayoría de las infecciones ocurre en África Subsahariana. Las víctimas, son fundamentalmente niños que habitan áreas rurales. En África la malaria es la primera causa de muerte en niños menores de 5 años y a cada 30 segundos muere uno en el mundo.

En el siglo XX, con las campañas de drenajes de pantanos y el rociado de insecticidas en las casas se logró que en los países desarrollados se erradicase la malaria, pero los países pobres no tienen recursos para hacerlo.

En vez de desarrollar medicamentos accesibles para el tratamiento de millones de personas que sufren de malaria en países pobres, los esfuerzos de investigación se concentran en nuevos productos para algunos millones de victimas ricas (turistas, hombres de negocios y militares de países desarrollados).


Causa
La malaria es una enfermedad causada por un parásito del género Plasmodium, trasmitido por la picadura de la hembra del mosquito Anopheles, que se reproduce en regiones que combinan calor, humedad y vegetación. De las cuatro especies del parásito que causan la malaria Plasmodium falciparum , vivax , ovale y malariae, el Plasmodium falciparum es la más temida. La transmisión por los mosquitos es susceptible al clima y la geografía y la mayor incidencia ocurre durante las estaciones de lluvia.


Síntomas
Los principales síntomas de la malaria son las variaciones bruscas de temperaturas, escalofríos y dolores de cabeza. También pueden presentarse los siguientes síntomas, dolores en las articulaciones, vómitos, convulsiones y coma.


Distribución
Se estima que el 90% de los casos mundiales y de mortalidad ocurran en África Subsahariana. La enfermedad también afecta algunas regiones de Asia, América Central y América del Sur, sobretodo en la región de la Amazona.


Mapa de distribución mundial de la malaria, 2003.



Tratamiento
La cloroquina, es un medicamento que se administra en forma de comprimido, llegó al mercado alrededor de 1940 y ayudó a disminuir la propagación de la enfermedad. Sin embargo, en varias regiones ha perdido su eficacia porque los parásitos desarrollaron resistencia a su principio activo. Otros medicamentos disponibles también han perdido eficacia frente a las nuevas defensas de los parásitos. Solamente la quinina, usada en casos más graves, y derivados basados en artemisinina, una hierba de origen china, aun son eficaces en todos los lugares. Actualmente, en el ámbito internacional, se recomiendan los medicamentos que contienen la combinación de artemisinina (llamados ACTs, por su abreviatura en inglés para Arthemisinine Combination Therapy), como los mejores tratamientos contra la malaria. El concepto de terapia combinatoria se basa en el potencial activo o sinérgico de dos o más medicamentos, que juntos logran mejorar la eficacia terapéutica y atrasar el desarrollo de resistencia de los componentes individuales de la combinación.


Prevención
La prevención se logra tanto a través de medidas de prevención individual (uso de mosquiteros con o sin insecticidas, repelentes, ropas que cubran la mayor superficie corporal posible, ventanas y puertas con mosquiteras), como de prevención colectiva, que apunta al control del mosquito (eliminación de los criaderos, mejora y aseo de los rellenos sanitarios, control de la vegetación acuática, mejoras de las viviendas y uso racional de la tierra).

Sin embargo, las medidas de prevención no son suficientes por si solas. Una de las principales estrategias para el control de la enfermedad es el diagnóstico rápido y eficaz acompañado de un tratamiento efectivo, que contribuya no solo para reducir la duración de la enfermedad y el riesgo de muerte, sino también para disminuir el desarrollo de resistencia de los parásitos a los medicamentos.
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